Nada funciona

Esperemos que mañana sea mejor, o que no llegue, que la cama se extienda permanentemente y lo que suceda en ello sea lo único que cuente. Pero no, ya lo sabemos: a la noche sigue el día y el tedio que le acompaña. Ni siquiera el dulce olor de lo prohibido puede atenuar la sensación de ingravidez de los días en esta ciudad. Algo tiene que pasar, algo bueno o malo, pero emocionante, que nos haga temblar, que nos cimbre... que destruya el mundito de naipes que tenemos y nos ponga a mover las manos. ¿Que será? Nada, las cosas seguiran tal y como son, parece que ya no hay nada que agregar al anecdotario.