Texto que leí durante la presentación del libro de Rafa Saavedra y que fue publicado en el suplemento Identidad del periódico El Mexicano, 1 de diciembre del 2012.
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Rafa Saavedra es uno de los escritores más significativos de la frontera norte. Inventor o creador, de una gramática particular, singular. Es maestro, ingeniero en sistemas por el Instituto Tecnológico de Tijuana, cronista de la vida y música de las dos últimas décadas de esta ciudad.
A Rafadro le significan la cultura fanzine y la introducción de la cibercultura en Tijuana. Rafa fue piedra angular en la creación de una comunidad que llegó encontrarse no solo en páginas o en pantallas, sino en la fiesta y en la noche. En bares, en memorables paseos inmorales que han quedado reseñados en la ya algo lejana galaxia blog.Por eso, cuando críticos literarios analizan el objeto de la literatura fronteriza, de la literatura del norte, a través de las formas creadas, o aprovechadas, por Rafa, a muchos nos resulta difícil entenderlos. Porque antes que literatura, hubo un camino de representar el mundo, a la ciudad, a través de prácticas en el underground. Ya sea en un Velocet adquirido en el primer tianguis cultural organizado por Ricardo Alarcón en la Torre de Tijuana; ya sea en un memorable concierto organizado por Rafa Saavedra y Noé Carrillo en Casa de la Cultura, donde tocaron, entre otras bandas, Misterios Violeta y Hueytlatoani; ya sea por la Guía Pop que durante meses publicó el semanario Bitácora, hace ya más de diez años; ya sean las fiestas, ya sea su programa de radio, ya sea el download; ya sean los microtextos.
Por ello, el lenguaje, las estructuras acuñadas por Rafadro son una forma vital en la que participa y se ven retratadas más de una generación en la ciudad.
Rafadro es Tijuana y Tijuana sin Rafadro no es Tijuana: Sus textos encierran representaciones arquetípicas de la ciudad: Where is the donkey show mister mariachi, Tijuana for dummies, Tijuana Makes me happy.
Border Pop
Libro de periodismo cultural dividido en tres secciones: Texturas. Interferencias. Diálogos. Sus temas son lo cotidiano de la ciudad: La visa. La zona de Tolerancia. La Cheve. La Placa. El sexo. Entrevistas a Juan Carlos Reyna, a Charles Glaubitz, a Pepe Mogt, a Julieta Venegas, Ruben Bonet y un diálogo/ensayo con Heriberto Yépez. Sus amigos y sus apegos, me parece. Estampas de la escena: Radioglobal, Acamonchi, Fordproco, la escena musical emergente.
Por un lado, el libro tiene la calidad de documento. Hay un aporte importante, que vale la pena revisar a detalle. Una discusión ininterrumpida de los usos de internet en escala local: Blog y twitter. Solo Manuel Castells discutió las posibilidades de las redes sociales en tiempo presente: Hoy que es moda académica, Facebook, primavera árabe, prosumidores, 132, todos somos expertos. Lo de Rafa también fue escrito en tiempo presente. Border Pop es una larga discusión sobre el tema distribuida en varios textos. Si llegas hasta el final del libro, ahí queda la historia del fenómeno blog en Tijuana contada en primera persona. Una joya para antropólogos y sociólogos. Historiadores contemporáneos.
Border Pop tiene otro mérito. No se regodea en las condiciones de violencia del 2007, 2008, 2009. Hace un apunte preciso al inicio. Lo vaticina: “Si perdemos Tijuana, México se quedará sin futuro”. ¿La perdimos, la salvamos, o quedamos tablas?
Ahí está la noche. Otro de los temas permanentes de Rafa. Y la noche como quintaescencia de Tijuana. Con sus ciclos, con comunidades que se amplían y se reducen. (Confesiones de un adicto a la noche. Tijuana Neon Nights. Tijuana overground)
El antecedente de Rafa, todos los sabemos, está en los fanzines y la escena independiente, en los blogs y los twitters. En estos textos tiene la misma línea, textos que combinan la crónica con el ensayo, con la literatura y una andanada de referencias locales y globales. Relato que no es ágil, ni lento, ni ligero ni barrocos. Es una narrativa intensa y violenta. Neologismos y prefijos con un sentido preciso. Remix & mashup en forma y discurso. Es, me parece, el principal aporte de Border Pop: forma y fondo. Una estructura veloz. Toma y daca. Lectura a varios niveles. Figuras. Imágenes. Crónica. Crítica. Discurso Estético. Amigos. Metarrelato. Una de las muchas Tijuanas, en la que puedes o no encontrarte, o negarla, o quererte subir aunque solo hayas escuchado el ruido de la fiesta desde la mesa de al lado, pero con la que inevitablemente te toparás en algún momento. Íntima, escrita sin vergüenza desde la primera persona (con los riesgos que esto implica. La academia niega sistemáticamente la posibilidad de escribir en primera persona y eso permite inventar falacias impunemente).
Mientras leía Border Pop, de Rafa Saavedra, pensaba que era el relato reciente de la vida en la ciudad, una recapitulación de expectativas cumplidas y fallidas de la segunda mitad de la década pasada. Se siente el tiempo en las palabras, a pesar de que fueron escritas desde el presente. Es Troya. Fue Troya. El signo más claro de que las cosas ya fueron: pusieron un Oxxo en el infierno.
Someone you may know. Ésta la historia de una o varias vanguardias escrita en tiempo real. No necesariamente que estén aquí todos los detalles. Pero aquí están las rutas claramente trazadas de parte de lo que fue la década pasada. Unas cosas sigue, otras ya fueron. Entonces, es el recordatorio de que esta historia sucedió, contada para propios y extraños. Si tardaste menos de un renglón en identificar y establecer la relación entre a A y B, pues ya sabes. Algo pasó acá.
En primera persona, desde el yo, desde un nosotros, pero con landmarks, hitos en los que nos encontramos y desde donde se puede observar el panorama o reagruparse. Border Pop es la crónica de una tendencia, de un estilo o modo de vida, en el que más de uno encontrará guiños y retratos al por mayor. El relato tiene varios niveles, en el superior está el relato antropológico de una pequeña época gloriosa, de una estética de raigambre ochentera que no ha dejado de estar pero que ha desaparecido y renacido más de una vez. Más abajo, hay nombres escondidos debajo de las palabras. Border Pop es el espejo retrovisor del que habla McLuhan. No se engañen, mientras alguien quiera salir a buscar esa Tijuana en las calles del centro, Rafa ya está escribiendo el relato de otras escenas.
Libro de periodismo cultural dividido en tres secciones: Texturas. Interferencias. Diálogos. Sus temas son lo cotidiano de la ciudad: La visa. La zona de Tolerancia. La Cheve. La Placa. El sexo. Entrevistas a Juan Carlos Reyna, a Charles Glaubitz, a Pepe Mogt, a Julieta Venegas, Ruben Bonet y un diálogo/ensayo con Heriberto Yépez. Sus amigos y sus apegos, me parece. Estampas de la escena: Radioglobal, Acamonchi, Fordproco, la escena musical emergente.
Por un lado, el libro tiene la calidad de documento. Hay un aporte importante, que vale la pena revisar a detalle. Una discusión ininterrumpida de los usos de internet en escala local: Blog y twitter. Solo Manuel Castells discutió las posibilidades de las redes sociales en tiempo presente: Hoy que es moda académica, Facebook, primavera árabe, prosumidores, 132, todos somos expertos. Lo de Rafa también fue escrito en tiempo presente. Border Pop es una larga discusión sobre el tema distribuida en varios textos. Si llegas hasta el final del libro, ahí queda la historia del fenómeno blog en Tijuana contada en primera persona. Una joya para antropólogos y sociólogos. Historiadores contemporáneos.
Border Pop tiene otro mérito. No se regodea en las condiciones de violencia del 2007, 2008, 2009. Hace un apunte preciso al inicio. Lo vaticina: “Si perdemos Tijuana, México se quedará sin futuro”. ¿La perdimos, la salvamos, o quedamos tablas?
Ahí está la noche. Otro de los temas permanentes de Rafa. Y la noche como quintaescencia de Tijuana. Con sus ciclos, con comunidades que se amplían y se reducen. (Confesiones de un adicto a la noche. Tijuana Neon Nights. Tijuana overground)
El antecedente de Rafa, todos los sabemos, está en los fanzines y la escena independiente, en los blogs y los twitters. En estos textos tiene la misma línea, textos que combinan la crónica con el ensayo, con la literatura y una andanada de referencias locales y globales. Relato que no es ágil, ni lento, ni ligero ni barrocos. Es una narrativa intensa y violenta. Neologismos y prefijos con un sentido preciso. Remix & mashup en forma y discurso. Es, me parece, el principal aporte de Border Pop: forma y fondo. Una estructura veloz. Toma y daca. Lectura a varios niveles. Figuras. Imágenes. Crónica. Crítica. Discurso Estético. Amigos. Metarrelato. Una de las muchas Tijuanas, en la que puedes o no encontrarte, o negarla, o quererte subir aunque solo hayas escuchado el ruido de la fiesta desde la mesa de al lado, pero con la que inevitablemente te toparás en algún momento. Íntima, escrita sin vergüenza desde la primera persona (con los riesgos que esto implica. La academia niega sistemáticamente la posibilidad de escribir en primera persona y eso permite inventar falacias impunemente).
Mientras leía Border Pop, de Rafa Saavedra, pensaba que era el relato reciente de la vida en la ciudad, una recapitulación de expectativas cumplidas y fallidas de la segunda mitad de la década pasada. Se siente el tiempo en las palabras, a pesar de que fueron escritas desde el presente. Es Troya. Fue Troya. El signo más claro de que las cosas ya fueron: pusieron un Oxxo en el infierno.
Someone you may know. Ésta la historia de una o varias vanguardias escrita en tiempo real. No necesariamente que estén aquí todos los detalles. Pero aquí están las rutas claramente trazadas de parte de lo que fue la década pasada. Unas cosas sigue, otras ya fueron. Entonces, es el recordatorio de que esta historia sucedió, contada para propios y extraños. Si tardaste menos de un renglón en identificar y establecer la relación entre a A y B, pues ya sabes. Algo pasó acá.
En primera persona, desde el yo, desde un nosotros, pero con landmarks, hitos en los que nos encontramos y desde donde se puede observar el panorama o reagruparse. Border Pop es la crónica de una tendencia, de un estilo o modo de vida, en el que más de uno encontrará guiños y retratos al por mayor. El relato tiene varios niveles, en el superior está el relato antropológico de una pequeña época gloriosa, de una estética de raigambre ochentera que no ha dejado de estar pero que ha desaparecido y renacido más de una vez. Más abajo, hay nombres escondidos debajo de las palabras. Border Pop es el espejo retrovisor del que habla McLuhan. No se engañen, mientras alguien quiera salir a buscar esa Tijuana en las calles del centro, Rafa ya está escribiendo el relato de otras escenas.
